El euro y su historia
Todo comenzó con un presagio del economista francés Jacques Rouff, en los años cincuenta: “Europa nacerá con su moneda única, o no nacerá”. Durante los años sesenta se registró el primer plan para establecer una Unión Monetaria en Europa. En 1972 tomó lugar el primer intento de asociación monetaria en la Comunidad Europea. Por aquellos años, el contexto económico internacional se encontraba enmarcado en la presión ejercida por los Estados Unidos. Richard Nixon, presidente durante aquel período, suspendió la convertibilidad del dólar ante los efectos financieros de la Guerra de Vietnam.
Kart-Otto Pohl, ex presidente del Bundesbank (Banco Federal Alemán), ha señalado que el éxito del marco alemán fue otra de los factores que incidieron en el nacimiento del euro. La antigua moneda germana era tan fuerte, que tanto Holanda como Dinamarca llegaron a vincular sus políticas económicas a la evolución de la divisa alemana. De esta manera, nueve miembros de la Comunidad Económica Europea formalizaron en 1972 una alianza tendiente a lograr una divisa única en el continente.
En 1993 entró en vigencia el Tratado de la Unión Europea. El mismo preveía la creación de una Unión Económica y Monetaria con la creación de una moneda única. “European Currency Unit”, ECU, era el nombre que pensaba utilizarse en aquel entonces. La integración monetaria sería contemplada de forma gradual, y formarían parte aquellos países que cumpliesen una serie de condiciones. En diciembre de 1995, los estados miembros de la Unión Europea acordaron en Madrid la creación de una moneda común –ya bajo la denominación “euro”- con fecha de puesta en circulación en enero de 2002.
El comienzo de las operaciones del Banco Central Europeo se remonta al primero de junio de 1998. El primer presidente fue el holandés Win Duisenberg. Durante su gestión, doce países incorporaron al euro como moneda corriente. A Duisenberg se lo conoció durante años como “Míster Euro”.
El 1 de enero de 1999 dejaron de existir como sistemas independientes las divisas de los once países de la Unión que se apegaron al plan que contemplaba la unión monetaria. Este fue el primer paso en la introducción de la nueva moneda. Los integrantes fueron: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal. Grecia se incorporó el 1 de enero de 2001. Las monedas nacionales de estos países continuaron funcionando como medio de pago hasta enero de 2002. Este hecho se debió al período requerido para la fabricación de los nuevos billetes y monedas. Las antiguas monedas nacionales coexistieron con el euro durante un período determinado hasta que fueron retiradas por completo de circulación. Tanto Dinamarca como Suecia no han adoptado el euro como moneda oficial. Ambos países llevaron a cabo un referéndum para que la población pueda manifestarse a favor o en contra de la adopción de la moneda única. En Dinamarca votó el 86% de la población donde el 53.1 por ciento estuvo en contra de la aceptación del euro. El referéndum sueco se realizó el 14 de septiembre de 2003, días después del asesinato de la ministra Anna Lindh, impulsora de la adopción del euro. El 56 por ciento de la población se manifestó en contra. Mencionados referéndums podrán volver a repetirse luego 5 años.
El Reino Unido no tiene planes de incorporar al euro como moneda oficial. Euroescépticos de Gran Bretaña consideran que pasar a formar parte de la unión monetaria europea es un primer paso para la futura formación de un Estado supranacional. Otro factor de rechazo consiste en la pérdida de independencia monetaria. Consideran que perder la posibilidad de fijar sus propias tasas de interés podría conllevar efectos negativos sobre su economía.
En mayo de 2004 se incorporaron diez Estados a la Unión Europea (UE). La mayoría aún no han podido adoptar al euro como moneda oficial. Sin embargo, se encuentran implementando medidas con el objetivo de alcanzar las condiciones necesarias para su incorporación. A partir del 1 de enero de 2007, Eslovenia comenzó a acuñar el euro con su propia cara nacional, que representa paisajes y héroes nacionales.
Durante la cumbre llevada a cabo en junio del año pasado, los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron la incorporación de Malta y Chipre a la Eurozona para el 1 de enero de 2008. En efecto, Malta dejó fuera de circulación a la Lira Maltesa y Chipre a la Libra Chipriota. Algunos Estados como Finlandia y Países Bajos buscan sacar de circulación las monedas de 1 y 2 centavos, debido a que el costo de fabricación es mayor que su valor nominal. La metodología planteada para llevar a cabo este procedimiento sin impactar en los precios, consiste en no modificar ningún precio, pero al momento de pagar, los precios se redondean a 0 y a 5 centavos.
Previa aparición del euro, muchos países tenían sus divisas con paridad fija con respecto a monedas europeas. El escudo de Cabo Verde, por ejemplo, se encontraba ligado al escudo portugués y ahora tiene tipo de cambio fijo respecto al euro. Otros casos que vale la pena mencionar son el franco comorano, el cual se encontraba ligado al franco francés, y el marco convertible de Bosnia-Herzegovina atado al marco alemán. Ambos hoy en paridad fija frente a la moneda de la Eurozona. En 2004, durante una reunión en Portugal, el primer ministro de Cabo Verde consideró aceptar formalmente al euro como una de las divisas del país.
En diciembre de 2002, Corea del Norte cambió del dólar norteamericano al euro como moneda oficial para la realización de todas sus transacciones internacionales. A diez años del lanzamiento histórico del euro, en aquella recordada cumbre en la ciudad de Bruselas, hoy 15 países ya lo adoptaron como moneda oficial. Entre los hitos logrados por el euro, podemos destacar la creación de casi 16 millones de empleo (cifra récord) en la zona euro desde 1999. En segundo lugar, los tipos de interés han caído al 4%, frente al 9% reinante durante los noventas. Otro factor destacable es que la inflación se ha mantenido alrededor de 2% durante la última década.
La Comisión Europea, si bien destaca como una gran ventaja la mayor integración comercial y económica fomentada por la aparición del euro, reconoce que aún quedan grandes desafíos por cumplir. El crecimiento económico de estos diez años ha estado situado alrededor del 2%, por debajo de las expectativas de la Comisión. También continúan existiendo diferencias importantes en materia de inflación y crecimiento económico entre los integrantes de la región.
Inflación y desempleo
El problema existente en un régimen de Unión Monetaria como el europeo radica en el dilema de los objetivos de política. Al momento de adoptar un sistema unificado, la política monetaria pasa a estar bajo la supervisión de un organismo supranacional –en este caso, el Banco Central Europeo-. De esta manera, los países pierden independencia en materia monetaria. Dentro de este marco, surgen discrepancias sobre atacar focos inflacionarios o problemas en el mercado laboral.
Ciertamente aquellos países con alta tasa de desempleo abogarán por una política expansiva mientras que aquellos con altas tasas de inflación buscarán utilizar los instrumentos monetarios con fines contractivos. Es aquí cuando surgen críticas hacia las Uniones de Regímenes Monetarios. En efecto, estos conflictos son consecuencia de las diferencias estructurales de las distintas economías que conforman el bloque, en el caso de la Unión Europea, se hace visible entre los países del este y economías como Alemania y Francia. Las divergencias culturales son otro freno a las integraciones económicas y monetarias. A modo de ejemplo, cabe citar el rechazo en referéndum de Francia y Países Bajos a la creación de una Constitución Europea generando incertidumbre acerca del futuro de la Unión.
Evolución y perspectivas
El euro comenzó a cotizar el 4 de enero de 1999 a 1.1789 dólares norteamericanos. El día 27 de enero de 2000, el par euro-dólar (EURUSD) quebró la barrera del 1.00 alcanzando su mínimo histórico de 0.82 en octubre de 2000. A principios de 2002, la moneda de la Eurozona comenzó revertir su tendencia. Desde entonces el par comenzó a crecer alcanzando su máximo de 1.60 en abril de este año. Analistas del mercado coinciden que la tendencia alcista del euro se encontraría alcanzando su máximo y la divisa norteamericana empezaría a recuperar valor. Sin embargo, dichos pronósticos irán cambiando de acuerdo a como evolucionen las respectivas economías.
Con respecto a Estados Unidos, la Reserva Federal ha dado indicios de que no seguirá con su política de baja de tasas, impulsando una potencial apreciación de la moneda norteamericana. Por su parte, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, ha mencionado que por el momento no bajará la tasa de referencia.